La aerotermia se basa en una bomba de calor aire-agua que extrae energía del aire exterior —incluso con temperaturas bajas— y la transforma en energía útil para el interior del hogar.
Por cada kWh de electricidad consumido, el sistema puede generar hasta 4 o 5 kWh de energía térmica, lo que se traduce en una eficiencia muy superior a calderas de gas, gasóleo o sistemas eléctricos convencionales.